Lesiones. Me he torcido el tobillo, ¿qué hago?

By 7 septiembre, 2017 Actualidad No Comments

Esguince de tobillo, ¿os suena? Esta lesión es muy frecuente en el mundo del futbol y afecta también a los corredores habituales. Es cierto que tiene más probabilidad de sufrir este mal un corredor de montaña que uno de asfalto, pero una mala pisada se puede dar en muchas situaciones. Terreno irregular, una piedra, un salto, una acera, un despiste… muchas son las situaciones en las que podemos torcernos el tobillo hasta el extremo de dañar ligamento. ¿Qué tenemos que hacer?

Tipos de esguince

Como ya sabréis, se contemplan 3 tipos de esguince dependiendo de su gravedad. En este vídeo podéis ver muy bien explicado los diferentes grados de esguince a los que nos podemos enfrentar. De todas maneras, os lo resumimos aquí:

Esguince de grado 1: En el esguince de grado uno hay micro-roturas de ligamento, no hay apenas dolor y no suele generarse incapacidad para caminar.

Esguince de grado 2: En este punto sí que se produce una rotura mayor de ligamentos. El tobillo estará hinchado en la zona afectada y probablemente se producirá un hematoma cuando la hinchazón baje. Normalmente se produce durante los primeros días incapacidad de andar adecuadamente con cojera.

Esguince de grado 3: En este grado tenemos una gran rotura de ligamento, pudiendo llegar a la rotura total del mismo. El tobillo se hincha mucho y se forma un gran hematoma. La incapacidad de andar puede ser total. Puede llegar a necesitarse operar.

Qué hacer si nos torcemos el tobillo

Los momentos inmediatamente posteriores son muy importantes para la correcta recuperación de la lesión. Cada cuerpo es un mundo y cada uno sabemos cuándo es una torcedura sin importancia, y cuando llega a ser un esguince donde hemos dañado ligamento. Lo primero que tenemos que hacer es dejar de correr. Si seguimos corriendo probablemente la recuperación será mucho más costosa.

Después de esto, cada uno decidirá si acudir al médico o no, y este decidirá si necesitamos antiinflamatorios, dependiendo del grado de esguince que tengamos. Lógicamente, nosotros recomendamos acudir a un especialista para conocer el grado de gravedad de nuestra lesión y actuar en consecuencia.

Pese a que hay teorías que dicen lo contrario, la primera medida es poner hielo sobre la zona afectada. Esto hará que la hinchazón se baje y que el dolor disminuya. En los primeros días tenemos que tratar de andar lo menos posible y estar con el pie en alto. Ya notaremos nosotros cuando es el momento de volver a caminar poco a poco.

Proceso de recuperación en esguince leve o moderado (Grado 1-2)

Pese a que muchas veces se tiende a pensar que lo ideal sería inmovilizar totalmente la zona afectada, lo cierto es que la inmovilización tiene que ser parcial. Está demostrado que la velocidad de regeneración de los tejidos se relaciona directamente con el metabolismo aeróbico en el tejido lesionado, por lo que cuanto más se mueve la zona, se precisa de una mayor cantidad de oxígeno, lo que sugiere que la recuperación será más rápida y eficaz. Por lo que cuando demos nuestros primeros paseos, o empecemos a intentar correr, lo recomendable sería llevar un vendaje funcional. Esto nos permitirá realizar el movimiento sin problemas, pero evitará que nos volvamos a torcer el tobillo en un despiste.

A partir del quinto día de lesión aproximadamente, nos ayudará a la cicatrización del ligamento ponernos calor. Dependiendo del dolor que tengamos, tendremos que tratar de andar con soltura, e incluso probar a trotar un poco. No os olvidéis de llevar el vendaje funcional en este caso para evitar la torcedura.

Cuando hayan pasado aproximadamente dos semanas, tendremos que empezar con los ejercicios y con masajes si tuviésemos oportunidad. En esta fase tendremos que empezar con estiramientos, y ejercicios propioceptivos. A partir de las 3 semanas deberíamos aumentar la intensidad de todos los ejercicios.

Este sería el camino para curar un esguince moderado. Recordad que los periodos de tiempo que damos son aproximados, cada lesión es diferente y tendremos que atender a los consejos de un profesional.

En un esguince más grave, el mecanismo sería parecido pero seguramente necesitaríamos los servicios de un profesional para llevar a cabo la recuperación, y tardaríamos más en estar al cien por cien.

En cualquier modo, aun siendo un esguince moderado, la recomendación es acudir a un especialista para que trate la lesión y nos guíe para que la recuperación sea correcta. Recordad que un esguince mal curado, puede convertirse en una dolencia crónica.

En nuestro siguiente artículo propondremos unos cuantos ejercicios para recuperar la fortaleza del tobillo y cercanías y trabajar este para procurar que no se vuelva a torcer. Si pasáis por una lesión, mejor ser pacientes y curar bien, que forzar y llevar un lastre de por vida.

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