Cómo prevenir y solucionar los problemas de sobreentrenamiento

By 6 julio, 2018 Actualidad
Natación

Hace un par de semanas estuvimos hablando de cómo detectar el sobreentrenamiento. Los síntomas e indicadores que pueden hacernos sospechar que estamos pasándonos de vueltas. Esta vez, vamos a ver qué podemos hacer para evitar que nos pase esto, y en caso de que nos pase, qué hacer para solucionarlo.

Primero vamos a ver qué hábitos tenemos que adaptar a nuestra rutina para no sufrir el síndrome de sobreentrenamiento, ya que como se suele decir, es mejor prevenir que curar.

Consejos para no caer en el sobreentrenamiento

Una de las maneras más propicias para no caer y prevenirlo es planificar en condiciones los entrenamientos. Tenemos que tener un objetivo fijado, el tiempo estimado en que lo alcanzaremos, y llevar un control de la condición física y anímica en cada momento, controlando así las progresiones.

Una vez conozcamos estas tres cosas, podemos planificar los periodos de ejercicio intenso y semanas de descarga, para que nuestro cuerpo consiga ser más eficiente.

Es un error entrenar frecuentemente como si estuviésemos compitiendo. Cada entrenamiento tiene su objetivo y el objetivo final se alcanza en progresión. De lo contrario se podría provocar un cansancio extremo, y por consiguiente los efectos del sobre-entrenamiento.

Al mismo tiempo, tenemos que recordar la importancia de estirar todos nuestros músculos al terminar nuestro entrenamiento. Al igual que los ejercicios de core, es una de las tareas que dejamos sin hacer por falta de tiempo o pereza y es algo muy importante. Tenemos que avisar al organismo de que hemos dejado de entrenar, bajar de revoluciones, estirar y así prevenir un posible endurecimiento muscular.

Descansar, descansar y descansar. ¿Os suena el descanso activo? Se produce realizando actividades de poca intensidad y bajo impacto muscular y articular. De esta manera, nuestros músculos se recuperarán mejor del esfuerzo al que le sometemos en el entrenamiento, sobre todo después de llevar por un periodo largo entrenando. Ejemplos de descanso activo podrían ser andar, pasear en bicicleta, ir a nadar, o cualquier ejercicio realizado a una intensidad baja. Una oportunidad perfecta para divertirnos, olvidarnos de los resultados y relajarnos.

Lógicamente, también tenemos que programar días de descanso en nuestra rutina. Tenemos que aprender a escuchar a nuestro cuerpo y saber cuánto tenemos que descansar en función de la frecuencia de entrenamiento.

Llevar una alimentación correcta es de vital importancia. Lógicamente, tendremos que ingerir a lo largo del día la cantidad de energía que necesitamos en los entrenamientos, e incluir los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo y la recuperación de nuestros músculos.

Además de lo dicho, también conviene evitar cambios bruscos en la rutina de entrenamiento, realizar una ingesta de proteínas e hidratos después de los entrenamientos para recuperar y respetar el ciclo de competición-recuperación-entrenamiento-competición.

Cómo solucionar los problemas de sobreentrenamiento

En este caso aplicar lo que nos dice la lógica es lo que tenemos que hacer. Descansar. Pero tal y como hemos comentado anteriormente, que sea un descanso activo, y no pasivo. Realizar otro tipo de ejercicios al que no estemos habituados a baja intensidad. Nadar, caminar, algún deporte en equipo que no sea lesivo… lo importante es descansar y relajarte, sin preocuparte del tiempo que conlleve la recuperación. Hay que tener paciencia. Respecto al tiempo de recuperación, puede variar dependiendo de la persona. Si aprendes a escuchar a tu cuerpo, sabrás cuando es el momento de volver. Sobre todo, cuando veas que han vuelto las ganas, la motivación, y que enérgicamente te encuentras bien.

En este caso, es importante aprender a escuchar al cuerpo, y saber cuándo se tiene que descansar, para después poder disfrutar del deporte que más te gusta. No os olvidéis el GlucoSport, y ¡a disfrutar del verano!

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